SOBRE LOS PRECIOS DEL PADEL


La palabra de moda en estos tiempos es "crisis". Baja el consumo y a todos nos toca apretarnos el cinturón. Se ajustan los precios en todos los ámbitos, ¿en todos? No, el pádel sigue en constante crecimiento y se pretende exprimir al máximo la gallina de los huevos de oro, aun a riesgo de herirla de muerte. Hablo por supuesto de la escalada de precios en lo que a reservar pista se refiere; no en el caso de Valdemorillo, lo cual es de agradecer.

La demanda para reservar pistas de pádel es enorme. Cuesta pillar pista en algunos clubes o pistas municipales si no se hace con una semana de antelación y casi haciendo noche en la puerta o saturando la centralita telefónica. Y claro, la ley de la oferta y la demanda hace estragos: cada vez es más complicado encontrar pistas por menos de 10 euros la hora (y vuelvo a repetir, este no es el caso de Valdemorillo). A ese precio tenemos que sumar la luz, que ronda los dos euros y se hace imprescindible durante la temporada invernal, en la que a partir de las seis no se ve un carajo.

Las cuentas salen rápido, nos plantamos en más de 20 euros por dos horas de pádel, que a dividir entre cuatro jugadores sale a unos 5 euros. Poco dinero podrán pensar algunos pero es que no estamos hablando de jugadores esporádicos: jugar dos veces por semana ya son 10 euros por persona, llegando a los 40 al mes, casi como pagar el ADSL de los "amables" telefonistas de Jazztel. A esto hay que sumar el desplazamiento, bolas, grips, protectores, bebidas isotónicas, etcétera. Sin duda un gasto no despreciable por hacer deporte. Estas cuentas se reducen aproximadamente a la mitad si hablamos de pistas municipales.

Entonces ahora me asalta la duda. ¿Están justificados estos precios? Hae ya un tiempo 
el precio de las pistas de pádel rondaban los 25.000-30.000 euros, actualmente es mucho más barato. Hoy en día no parece que la situación haya cambiado mucho pese a que se invierte dinero público en hacer pistas de pádel e intentar mitigar el problema del paro. Pongámonos a echar cuentas para ver cuánto se tarda en amortizar una pista. Partimos de los siguientes condicionantes:

  • Asumiremos que una pista está disponible unas ocho horas al día. Obviamente en fines de semana son más horas y entre semana puede que haya horas por la mañana que no se cubran pero se puede considerar que una cosa cubre la otra. 
  • Descontando festivos y días de lluvia en Madrid se puede jugar unos 290-300 días al año. En realidad en Madrid llueve unos 90 días al año pero a veces es tan poco que se puede seguir jugando o hacerlo al poco rato tras llover. También llueve a menudo por la noche cuando las pistas están cerradas así que creo que 300 días es una buena aproximación. 
  • Tomaremos un precio medio de 10 euros/hora y 12 euros/hora con la luz. En otoño/invierno hay unas 4 horas de luz y en verano/primavera son 2 horas. Podemos asumir que un 30% de las horas totales del año son con luz (igual estoy pasándome) pero también la estimación de 8 horas/día por pista es baja.
Con todo esto, la ganancia bruta calculada grosso modo para una pista de pádel es de:
300 días/año x 8 horas/día x (10 euros/hora x 0,7 + 12 euros/hora x 0,3) =
25440 euros/año

De aquí habría que descontar mantenimiento, sueldo del encargado, electricidad, gasto en agua de vestuarios. El precio de la electricidad se podría descontar calculando directamente el precio de la hora a 10 euros, dado que dicha electricidad ya se paga (y bien) con el suplemento por luz, así la cuenta quedaría:

300 días/año x 8 horas/día x 10 euros/hora =
24000 euros/año

En cualquier caso en un año se gana prácticamente lo mismo que se pagó por construir la pista.

Sobre sueldos de encargados y limpieza, y el agua tampoco hay que quebrarse la cabeza. No hay un encargado por pista, sino que el mismo tipo vale para "cuidar" 4, 8 o 10. Generalmente los clubes con estos precios no tienen menos de 4 pistas y también sacan una buena tajada vendiendo material, bebidas o comida. El merchandising daría para pagar el agua de fuentes, vestuarios y casi casi el mantenimiento de las pistas (casi inexistente o nulo en muchos sitios).
Y quedan los sueldos. Siendo muy generosos podríamos dedicar la ganancia de la mitad de nuestras pistas a pagar sueldos (no precisamente de mileuristas), así que la amortización de la pista se haría en dos años en lugar de uno.

Estamos a punto de terminar este tocho y no podemos pasar por alto algo muy importante: el suelo. Una pista podrá costar 15000 euros pero no se construye en el aire. Un suelo de uso deportivo es bastante más barato que uno de uso residencial, aun así es un buen pico pero también es cierto que cuando uno va a construir 8 o 10 pistas en un club privado el precio de la misma es perfectamente negociable y puede salir más barato. Con todo esto, ¿es un buen negocio? Sin duda y amortizable a medio plazo si la fiebre del pádel se mantiene. Además la suposición de 10 euros/hora es bastante optimista ya que los clubes privados en Madrid no bajan de los 12, llegando a los 16 euros en la Ciudad de la Raqueta de Montecarmelo sin ir más lejos. Sumemos también las clases, que si bien ocupan horas de pista duplican o incluso triplican el rendimiento que por ellas se obtienen (contando el sueldo del profesor).

¿Un lío? ¿Demasiados condicionantes? Siempre nos quedarán las pistas municipales donde el ahorro a veces no compensa la deficiente atención o la desgana de sus empleados. También están las pistas de las comunidades de vecinos donde el mantenimiento a veces brilla por su ausencia y el riesgo de lesión no compensa el no pagar.

Conclusión: el pádel es un negocio, y no precisamente malo. Todo baja menos el pádel y se corre el riesgo de que se exprima al jugador aficionado que, harto de pagar, empiece a jugar menos o se vaya a otros deportes.
Lo que queda claro es que con estos precios el pádel dista de ser accesible para una amplia mayoría, haciendo que no abandone el sambenito de deporte elitista que siempre ha tenido (¿a quién no le han hecho la gracia de decirle que "juega al pádel" poniendo acento pijo?). Tal vez precios más asequibles crearían más demanda y esto provocara la construcción de más pistas municipales y algunos clubes le viesen las orejas al lobo, claro que tal vez también esas mismas pistas se gestionen de manera privada como ya está pasando en otros ámbitos. Lo que está visto es que hay gente que sólo piensa en el dinero y no en el futuro de este gran deporte.